GRACIAS A TU DONACION ESTA PAGINA PODRA SEGUIR FUNCIONANDO
Comentarios de Puntadas católicas
COMPARTE ESTA ENTRADA





SIGUENOS
Síguenos en TwitterSiguenos en FacebookSiguenos en Google+Siguenos en PicasaSiguenos en YouTubeSiguenos en BloggerSiguenos en Blogger


Más en mi youtube

MANUALIDADES-SANTOS-etc
ADOPCION ESPIRITUAL

CAMPAÑA DE ORACION POR LA PAZ
La cruz de Cristo sufriente de cada víctima inocente. Cubierta con rosas de oración por el perdón , por la reconciliación y la conversión

VELA DEL CANCER
Ora por los que padecen éste mal


Blogueros con el Papa

Autosabotaje

¿Alguna vez te has preguntado porqué si deseabas tanto algo nunca lo obtuviste?

¿Porqué teniendo tantas capacidades no logras desarrollar ninguna?

¿Porqué teniendo todo lo que necesitas no te hace feliz?

Conozco muchas personas que puedo llamar exitosas o afortunadas.... y se quejan de serlo!!!! y no lo disfrutan!!!

Eso es un gran pecado contra Dios. Es negar a Dios, es rechazar los regalos que El nos brinda.

Además de una gran tontería:

¿Has sentido alguna vez que tú tienes todo y los demás nada, y que debes sufrir con ellos porque los amas?

Tal vez nunca te lo has planteado así, pero muchas veces actuamos en contra nuestra, llegamos incluso a lastimarnos sólo para "estar parejos a alguien que queremos". Nos parece injusto que nosotros tengamos y otros no. Llegamos incluso a reclamar a nuestros padres por ello, a culparlos por no ayudar a otros como nosotros pensamos que lo necesitan.

Eso es además, una gran soberbia disfrazada de compasión.

Te voy a comentar algo que seguramente ya sabes de mí: mis padres se separaron y por x causas, nos dejaron a mi hermana y a mí con nuestra abue (a la que llamamos mamá siempre)

Yo no sé, pero desde que recuerdo me sentí agradecida con Dios por ello.Cuando empecé a tener conciencia, sentí mas que saber que alguna causa muy fuerte debió hacer que mi mamá nos dejara con mi abue, ya que con la separación nos llevó con ella y posteriormente nos entregó a mi abue.

Tal vez no pudo cuidar de nosotros como ella quisiera, tal vez no deseaba que no nos cuidaran, nos entregó con quien ella pensó iba a cuidar de nosotros como ella misma.

Yo no sufría por su ausencia. De alguna manera, la entendía y amaba a mi abuelita y agradecía sus cuidados, su dedicación, su amor.

Algunas personas me compadecían e intentaban cuidar de mí... pero nunca me preguntaron si yo sufría. Si lo hubieran hecho, les hubiera contestado que no.

Me dolía saber que mi otro hermano (del que mi mamá estaba embarazada en la separación sin saberlo o del que se embarazó en un intento de reconciliación con mi papá) no estaba con nosotros... ni con ella, según supe después. Y oraba por él. Yo no lo conocía, sólo sabía de su existencia por haber escuchado a unos familiares mencionarlo cuando era yo niña.

Recuerdo voltear al cielo e imaginarme que mi hermano era feliz en donde quiera que estuviera. ¿Cómo podía no serlo si mi mamá no podía haberlo dejado con alguien que lo hiciera sufrir?

Recuerdo tener siempre la sensación de ser afortunada, aún con lo que otros pudieran llamar pobreza, aún cuando mi papá nos visitaba sólo de vez en cuando.

Si alguna vez me sentí algo desafortunada fué cuando empezaba mi adolescencia. Estaba yo en una escuela a la que asistían niños con mejores condiciones de vida que las mías: con sus dos padres, con mejores condiciones económicas, muy bonitas, inteligentes, aplicadas.

Pero lejos de acomplejarme o sentirme mal por ello, decidí sacar lo mejor de mí y me dediqué a imitar aquello que me agradaba de ellos: aprendí a jugar ajedrez, me esmeré en mi educación, me esmeré en conocerlos, en apreciarlos.

Recuerdo que me gustaba el muchacho que a todas les gustaba: el más guapo, el más inteligente o aplicado y además con dinerito, agradable. Y recuerdo que era novio de una muchacha que no era tan bonita, pero era muy agradable e inteligente y aplicada.

Definitivamente no sentí que yo era desplazada por alguien mejor, sino que traté de ver qué era lo que los había atraido mutuamente y terminé por descubrir que eran el uno para el otro. No podía yo imaginar a nadie mejor para él o a nadie mejor para ella.

Recuerdo que me acerqué a ella, la conocí, a sus padres, conocí su casa y ví que no era en nada diferente a mí mas que en su situación económica. Era bondadosa, abierta, agradable, sociable. Y no me veía con lástima ... porque yo nunca me ví a mí misma así.

Recuerdo los intentos de mi abue por hacerme más sociable, porque me veía metida en los libros, o dedicada a hacer ejercicio, a tejer, o a estar en mi casa. Pero nunca me preguntó si yo disfrutaba de ello. Yo lo hacía, me gustaba ser así.

Mi abue me buscó amigos jajaja. Pero yo me sentía bien. Cuando yo los necesité, los busqué.... y los encontré.

Yo estaba bien, me sentía bien con mi vida, con la gente que me rodeaba... y si algo no me gustaba, pues trataba de hacer algo para mejorarlo.

Era a la otra gente a la que le llamaba la atención mi forma de vida. Y decidían hacer algo por mí jajaja.

He conocido gente que ha dejado casas, que ha dejado un deporte que les agradaba, que han renunciado a ser buenos estudiantes.... sólo porque algún familiar querido no tenía las mismas condiciones que ellos. Por increíble que parezca.

Se sabotean a sí mismos. Y éso es un gran pecado contra Dios.

La próxima vez que sientas lástima por las condiciones de vida de alguien, acércate a ésa persona, pregúntale si puedes ayudarle en algo, ora por ellas, pide a Dios les conceda lo que necesitan, pero no puedes sabotearte a tí mismo renunciando a aquello que Dios te ha dado por ayudarla....o peor aún, por estar a su mismo nivel.

Cuando se deja algo es para mejorar, se deja por algo mejor... pero nunca porque crees que alguien lo necesita más que tú, porque Dios te lo dió porque lo necesitas. Y a ellos, también. De no ser así, seguramente te lo pedirían.

Otra cosa muy distinta es compartir lo que tienes, lo que eres con otros.

Ese es un síndrome que yo llamo de "Don Quijote". Un buen día decides que es hora de hacer el bien y te pones tu escudo, tu lanza y montas tu caballo y sales a enderezar entuertos y acabas tal vez provocando más. Y peor, lastimándote a tí misma.

Si alguien necesita de tí, acudirá a tí. Si nadie acude a tí, no es porque no seas útil, es simplemente porque gracias a Dios están llenos, sanos y sin preocupaciones.

Si Dios te concede bienes es porque los necesitas. Si otros no tienen los bienes que tú tienes, es porque ellos necesitan otros distintos a los tuyos.

Si sientes que tienes mucho, mientras otros tienen poco, agradécele a Dios por lo que tienes y pide a Dios por los otros, que Dios les conceda lo que necesitan.

Recuerdo a mi abue al terminar de comer, orando:

"Gracias a Dios que nos dió de comer, sin saberlo merecer.

Págaselo a quien me lo dió

y dáselo a quien no lo tenga"

Si ves a alguien que hace algo que crees no está bien, pregúntale, acércate, pero no tomes decisiones por él.

Interésate en los otros, en lo que sucede a tu alrededor. No dudes en preguntar si no entiendes algo o si ves a alguien cerca, pero no des por hecho situaciones de las que no estás segura.

Leí una vez que la mayoría de nuestros problemas no son nuestros.

De un 100%, el 80 % son problemas de otros.

Del 20% restante, 15% son problemas que tienen solución... para qué te preocupas

Del 5 % restante, 4 % son problemas que no tienen solución.... para qué te preocupas

El 1% restante puedes solucionarlo.... para qué te preocupas, SOLUCIONALO!!!!

Y recuerdo una frase que escuché en un curso de superación personal:

"Me doy permiso y lo creo"

Me doy permiso de ser feliz.

Me doy permiso de disfrutar mi casa, mi familia, a mis hijos.

Me doy permiso.

Recuerdo a Santa Teresita del niño Jesús sentir lástima de una persona necesitada, pidiendo limosna en la calle. Decidió darle la única moneda que tenía... y él la rechazó porque sintió verguenza de que una niña le diera limosna. Ella le dijo que entonces iba a dedicar su Primera comunión que ya estaba próxima por sus necesidades y así lo hizo. Su oración sirvió mucho a ésa persona.

Por favor, no te sabotees a tí misma.

Disfruta lo que tienes. Si tienes un problema, soluciónalo. Si necesitas ayuda, pídela. Si deseas ayudar a alguien, pregúntale en qué puedes hacerlo. Si tienes mucho, agradece a Dios. Si tienes poco, también agradece a Dios, porque seguramente tienes lo que necesitas, no lo que quieres.

Dedicado a todas aquellas personas que me han ayudado en la vida, sin haberselo pedido, porque sé que lo hicieron por amarme.

A todas aquellas personas que no me han ayudado en la vida, aún habiéndoselo pedido, porque no estaba en su mano lo que yo necesitaba.

Te comparto un artículo:

Autosabotaje

Decimos que tenemos mala suerte. O que es difícil lograr determinadas metas. Pero lo que a veces nos cuesta ver es que somos nosotros mismos los que estamos saboteando nuestro éxito. Las razones pueden ser muy diversas: sentimiento de no merecimiento, falta de permiso para el éxito, mandatos sobre el esfuerzo pero no sobre los logros, sentimientos de culpa que hacen del autosabotaje una forma de castigo… pero al final todas confluyen en el mismo punto: baja autoestima. Por supuesto, son conductas inconscientes.

Louis Binstock, menciona “10 causas frecuentes de fracaso”, que son 10 pistas para identificar conductas de autosabotaje:

1- Culpar a los demás: Echar directamente la culpa a otros de lo que nos pasa es la segunda puerta del victimismo. La práctica de acusar a los demás explica no solo la mitad de nuestros fracasos, sino también nuestro fracaso a la hora de aprender de nuestros errores. Cuando culpamos a los otros cedemos nuestro poder y nos quedamos atascados. Nada puede cambiar hasta que el “culpable de nuestra desgracia” no haga nada por cambiarlo. No reconocemos el fracaso como algo nuestro y, por consiguiente, ni aprenderemos ni le daremos solución.

2- Tendencia a culparnos de todo: ¿Se preguntaba antes cual sería la primera puerta del victimismo? Pues es esta. Seguramente no haya una emoción más inútil y paralizante que la culpa (bueno, la vergüenza también tiene lo suyo). Como dice Dyer, “por muy fuerte que sea el sentimiento de culpa, jamás soluciona nada”. La autocompasión destruye a más personas que cualquier otra cosa, y culparse a uno mismo es una de las principales causas de autocompasión. Puedes culparte todo lo que quieras, sufrir hasta enfermar, que la culpa solo le traerá más sufrimiento.

3- No tener metas: “Es tan cómodo dejarse llevar… algunas personas pasan por la escuela (el instituto o la universidad) como si le hicieran un favor a sus familias. En el trabajo, siguen el mismo patrón parece que hacen un favor a otros y sólo les preocupa cobrar a fin de mes. No tienen una meta”. No tener una meta es bastante pobre, tal vez la pobreza empieza por ahí, por no saber a donde dirigir la propia energía. Pero conformarse con una meta de pacotilla, es tal vez más triste. Esas metas nebulosas en forma de “oportunidad que llegará en algún momento”. Esperar que surja algo, mientras se van perdiendo oportunidades.

4- Escoger las metas equivocadas: Hay hombres y mujeres que consiguen éxitos muy sonados, pero que en la intimidad de los divanes confiesan tener una terrible sensación de fracaso. Después de lograr resultados, después de tanto esfuerzo, descubren (seguramente lo sabían desde el principio), que eso que han conseguido no les dice nada, que les deja vacios. Cuando seguimos las metas de “los otros”, el éxito siempre tiene sabor de fracaso.

5- Buscar un atajo: Es natural seguir la ley del mínimo esfuerzo. Y buscar el camino más corto parece una opción inteligente, sin embargo, ¡cuidado con los atajos! Muchas veces son el mejor camino para llegar a ningún sitio. El trabajo duro no suele ser placentero (aunque dependerá de la actitud y de la meta), pero felicidad y esfuerzo guardan una curiosa relación. Lo que no se ha “ganado” deja un poso de insatisfacción. Es frecuente que el atajo sea la causa de un éxito efímero e insípido.

6- Tomar el camino más largo: Hemos visto que no hay que “hacerse el listo”, pero tampoco hay que ser tonto. Buscar el camino más largo es ponerse obstáculos, hacer difícil lo fácil, postergar la acción y perder oportunidades. Hay personas que les gusta complicar las cosas o que no se ponen en marcha hasta que las cosas se convierten en crisis.

7- Descuidar las cosas pequeñas: ¡Cuantos sabotajes hay detrás de esa falta de “detalle pequeño”! Llegar tarde a una cita, no ir vestido de la forma adecuada, descuidar la presentación de un informe, no saludar a determinada persona… No son los aspectos claves, no son lo importante del asunto, pero descuidándolos estamos mostrando falta de interés, cuidado y calidad por lo que hacemos. Estamos diciendo algo así como “no me importa mucho en realidad”. Hay personas (y empresas) que se sabotean por olvidar los pequeños detalles.

8- Abandonar demasiado pronto: Elihu Root dijo en una ocasión: “los hombres no fallan, dejan de intentarlo. Hace falta inteligencia y perseverancia para saber que la medida del éxito no es la suerte, ni las oportunidades que te da el juego, sino la conquista del fracaso”.

9- La carga del pasado: Los recuerdos pueden infundirnos coraje, confianza y fuerza; o pueden mantenernos paralizados en una nube de inercia y derrota. La tentación de navegar por el pasado, puede ser el cerrojo que nos impide entrar en el presente y abordar el futuro. Nuestro impulso ha de ser siempre hacia adelante. La vida es desarrollo, y si dejamos de crecer por miedo a lo nuevo, estamos negando la vida.

10- No sentirse merecedor: Son muchas las personas que tienen el mandato de que el éxito no es para ellos. Luchan por conseguirlo, se esfuerzan, lo intentan, pero al final no lo logran. Tienen en su inconsciente la semilla del fracaso, la orden “eso no es para ti… tú no vales… tú no puedes”, alguien la puso allí en la infancia y les ha impedido llegar a cosechar el verdadero éxito. Al final, cuando están a punto de lograrlo, algo se tuerce, otro llega antes y se lleva los resultados de un esfuerzo de años.

El “pueden porque creen que pueden” de Marco Aurelio, dibuja la frontera entre los que apuestan por ellos mismos hasta el final. O entre los que sólo lo intentan, con todo el esfuerzo, es verdad, pero sin ningúnn resultado. Intentar no es conseguir. Dyer dice a sus pacientes: “hágalo o no lo haga, pero por favor no lo intente”.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
TRANSLATE


EnglishcvFrenchGermanSpainItalianDutchRussianPortugueseJapaneseKoreanArabicChinese Simplified

Seguidores